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Pablo Riccheri y la práctica ciudadana del Tiro Deportivo

Las armas han tenido relación con los hombres desde tiempos inmemoriales, y paralelamente, las contiendas deportivas, el espíritu competitivo y la idea de superarse permanentemente hacen de las prácticas deportivas en sí mismas, una gran pasión por parte de la humanidad.

El Tiro como deporte, tuvo su origen en la Argentina, en la auténtica mezcla criolla, producto de la adaptación de las costumbres de los colonos europeos a las posibilidades y sueños que brindaba esta nueva tierra.

En 1859 en Colonia San José, provincia de Entre Ríos, se crea la primera sociedad de tiro. Gracias a la iniciativa de los vecinos, la mayoría de ellos suizos, franceses, alemanes e italianos pudieron concretar el proyecto y dieron impulso a las primeras reglamentaciones del tiro como deporte.
Por la relación que esta primera Institución tenía con sus fundadores europeos se llamó Tiro Suizo de Colonia San José. Este fue por cierto, el primer precedente del tiro como deporte y señalado por el Comité Olímpico Argentino como “el deporte más antiguo del país”.

De esta manera y por iniciativa de los pobladores de distintas ciudades del país, se fueron creando las primeras Instituciones dedicadas al Tiro como deporte.
Por otra parte, hacia fines del siglo XIX, en el mundo, se vivían grandes cambios a nivel organizativo en los países en desarrollo y también existían grandes tensiones en Europa, por la carrera tecnológica que se había iniciado con la revolución industrial, y naturalmente, esto también incluía a las tecnologías militares y al poderío de las fuerzas armadas de los países con mayor desarrollo.

En nuestro país, luego de la primer presidencia de Julio Argentino Roca, conocida principalmente por la tan cuestionada “Campaña del Desierto”, existían muchas tensiones a nivel político y social, eran frecuentes los alzamientos y revoluciones aisladas en diferentes zonas del país.
Dentro de este marco, de guerras civiles y revueltas, en la que el Partido Liberal de esa época, continuador del antiguo partido Unitario, intento imponerse por la fuerza para acceder al poder en medio de una guerra civil, Pablo Riccheri inicia su participación en una acción militar durante la revolución de 1874, nacido en 1859 y que recientemente había ingresado al Colegio Militar de la Nación en 1873.
Sobre estos hechos luego Riccheri señaló “Allí comenzó a forjarse en mi mente y en mis sentimientos el culto y el respeto por la Constitución Nacional y por las Instituciones
Democráticas”.

A poco de haber egresado del Colegio Militar, fue destinado como agregado militar en la embajada argentina en Bruselas, Bélgica, donde luego ingreó a la Escuela Superior de Guerra. A su egreso escribió su Tesis “La defensa de Bélgica” que fue utilizada como base
del sistema de defensa de ese país en las dos guerras mundiales que sucederían en el siglo siguiente.

En 1890 fue enviado a Alemania con la enorme tarea de realizar la compra de armamento, principalmente los primeros fusiles Mauser modelo 1891, gestión que realizó de manera brillante, y luego de la cual fue nombrado Jefe del Estado Mayor del Ejército. Años más tarde, Julio Argentino Roca, ya en su segunda presidencia, lo nombró Ministro de Guerra, a poco de ocupar este cargo y como base de un plan para profesionalizar y modernizar el Ejército, creó el Servicio Militar Obligatorio, y con ello las listas y las Libretas de Enrolamiento que fueron adoptadas rápidamente como documento de identidad; las que se utilizaban tanto para la identificación de las personas, como para la confección de los padrones electorales.


Estos primeros signos de organización permitieron luego la creación de la Ley Sáenz Peña, mediante la cual, se comenzó a tener mayor transparencia en los procesos electorales.

Riccheri fue ascendido al grado de General en 1904 como resultado del gran éxito que había significado la implementeación del Servicio Militar Obligatorio, no solo al nivel de
la Instrucción Militar de la ciudadanía, sino también como herramienta de ordenamiento social e incluso de alfabetización, ya que los cuarteles contaban con escuelas para los conscriptos y el índice de analfabetismo de la época era muy elevado.

En 1905 se creó la Dirección Nacional de Tiro y Gimnasia, que fue el organismo encargado de organizar, controlar y difundir, la actividad del tiro y de la educación física, a lo largo y a lo ancho de todo el país. Esto incluía a las Asociaciones de Tiro y también a los colegios, ya que ambas actividades, estaban fuertemente ligadas.

Esta dirección, de la cual el General Arana, fue primero Inspector, y luego Director General, fue el pilar fundamental de la actividad del Tiro Deportivo como lo conocemos hoy. En 1912, y como parte de su afán por la consolidación de fuertes bases cívicas y morales, para el crecimiento del país, el General Riccheri junto al Perito Moreno, fundaron La Asociación de Boys Scouts Argentinos.

Tras su paso por el Ministerio de Guerra continuó ejerciendo como Jefe de Estado Mayor y luego como Comandante en Jefe, alcanzando el grado de General de División en 1910. Se retiró en 1922, con el grado de Teniente General por decisión del Presidente Hipólito Yrigoyen.


En 1934 bajo la presidencia de Justo, se envió una ley al Congreso de la Nación proponiendo su ascenso al grado de General de Ejército, cargo creado especialmente para él, en reconocimiento a su enorme tarea.


Falleció en 1936 en la ciudad de Buenos Aires y sus restos descansan en el Cementerio de la Recoleta

Extracto del Libro “100 Años – Asociación de Tiro y Gimnasia de Quilmes”