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Entrenamiento Visual, entrenamiento invisible

Luke Skywalker, al ver a Yoda levantar su nave del pantano usando sólo la energía de su mente dijo: “¡No puedo creerlo!”. El Maestro Yoda respondió: “Y por eso fallas”.

A lo largo de mi carrera, tanto deportiva como de entrenador, he observado las profundas frustraciones que viven tiradores con excelsas condiciones físicas y técnicas. He podido observar cómo gran cantidad de tiradores invertían muchas horas a la semana disparando y disparando sin llegar a convertirse siquiera en tiradores de buen nivel dentro del ámbito de su propio club. Tenían excelentes equipos, disparaban con munición de primera y analizaban sesudamente todas y cada una de sus participaciones deportivas, sin embargo, nunca terminaban de concretar actuaciones respetables.

Muchos de estos tiradores analizan sus actuaciones tanto en entrenamientos como en competencias, pensando reflexivamente con una capacidad crítica destacable todas y cada una de las variables que hacen del tiro un deporte sumamente complejo. En este punto debo subrayar que el sentido crítico y analítico es el camino correcto para formular juicios y ordenar lo conocido, articulando correctas estrategias de entrenamiento, sin embargo, estos tiradores parecen caer en la vorágine de la hipercriticidad sobreacentuando los análisis críticos de racionalidad cuestionadora sin llegar a los momentos que todo tirador debiera experimentar; los momentos de reposo en la excelencia de las técnicas verdaderas.

Investigadores de distintos campos de conocimiento han demostrado que las habilidades que intervienen en el movimiento corporal y deportivo, en el desarrollo de técnicas deportivas complejas, parten de las conceptualizaciones intelectuales que son propias de la acción. Por ello las habilidades físicas y de movimientos, son en gran medida consideradas como habilidades mentales.

Entonces, ¿qué es lo que pasa con ese tirador que invierte gran cantidad de tiempo entrenando y no puede superarse? Si bien los diagnósticos pueden ser varios en el estricto marco del presente artículo podemos pensar que su rendimiento se ve acotado porque en sus entrenamientos hipercríticos se amalgaman ciertas circunstancias:

– Entrena obsesivamente depositando todas sus expectativas en su equipo. Cree que sólo por disparar con armas de última generación mejorará su rendimiento.

– Entrena copiando las posiciones, técnicas y estrategias de tiro de campeones reconocidos.

– Cree que el volumen de horas de entrenamiento le permitirá superar las tensiones de la competencia.

– Descree de sus aciertos y exacerba negativamente sus errores.

A todo esto le suma su cuota personal de pesimismo hipercrítico dejando de lado razonamientos maduros y realistas, camino que dejando de lado conocerse a sí mismo, lo distancia dramáticamente del verdadero arte de la excelencia en la precisión.

Estas circunstancias comunes a los tiradores que fracasan en su intento por superarse, en mi opinión, puede deberse a la constante circularidad negativa de sus propios pensamientos que no le permite observar que en realidad lo que deben hacer es potenciar su inteligencia psicomotriz aplicando la excelencia de las técnicas verdaderas desde adentro hacia fuera y no a la inversa pues entrenar con el mejor equipo no asegura buenos rendimientos.

La clave es el tirador, no su arma. De nada sirve copiar las posiciones, técnicas y estrategias de tiro de campeones reconocidos pues cada tirador es único, y lo que le sirve a un campeón seguramente no le servirá a usted. Hay razones biomecánicas, psicológicas y estratégicas que muestran que aplicar modelos corporales externos es sumamente perjudicial para el rendimiento.

El volumen de horas de entrenamiento sólo mejora la condición física y técnica. Superar la presión de las competencias sólo se consigue compitiendo.

Descreer de los aciertos y exacerbar negativamente los errores sólo perfora la confianza del tirador.

Superarse, también una cuestión de imagen (mental).

El múltiple recordman mundial y campeón olímpico de tiro, Lanny Bassham (1995), propone que para superarse deportivamente uno debe construir una imagen mental realista y positiva de sí mismo, a partir de la cuál sustentar rendimientos que tiendan a la excelencia.

¿A qué se refiere Lanny con esto? Este brillante tirador, al igual que muchos otros, ha utilizado las técnicas de visualización cognitiva como método de entrenamiento alternativo al entrenamiento real. Estos procesos de visualización son estrategias óptimas para producir estados de inmersión mental profunda en todas aquellas técnicas o estrategias que deseamos mejorar.

De esta forma podemos comprobar cómo a nuestros entrenamientos tradicionales podemos sumarles procesos de entrenamiento con imágenes mentales utilizando las técnica de visualización.

Lanny Bassham mientras integraba el equipo competitivo de la Unidad Avanzada de Tiro de los Estados Unidos fue enviado durante seis meses a un centro de entrenamiento que tenía el polígono de tiro olímpico más cercano a 1.500 km. De modo tal que Lanny no podía entrenar regularmente como preparación para las pruebas clasificatorias para los juegos olímpicos de Montreal. Lanny utilizó como método de entrenamiento las siguientes estrategias.

Todos los días entrenaba durante 2 horas las posiciones de tiro en su cuarto realizando tiros en seco (disparaba con su arma descargada sólo percibiendo el golpe del percutor) contra una pared. Lanny sólo se preocupaba de mantener una posición firme, equilibrada y estática, al momento del disparo. Su entrenamiento era técnica pura.

Durante veinte minutos diarios se relajaba mental y físicamente en un ambiente tranquilo con los ojos cerrados. Utilizando imágenes mentales se visualizaba entrenando en un polígono olímpico real. En sus imágenes mentales se veía disparando como si una cámara externa lo estuviera filmando de modo tal que él podía “ver” externamente toda su posición de tiro. En esa visualización repetía mentalmente a través de imágenes todas y cada una de las fases técnicas que hacen a un tiro perfecto; tomar el arma, respirar serenamente, enfocar las miras, definir el blanco, mantener la respiración y finalmente, jalar del disparador con justa seguridad y firmeza. Luego de esto visualizaba el impacto sobre el blanco como si lo estuviera mirando a través de su telescopio. Lanny con esta técnica de visualización mental repetía a la perfección todas las acciones que hacen a un tiro perfecto.

El resultado de esto fue que Lanny Basham participó de las competencias eliminatorias para esos juegos olímpicos no tan sólo ganándolas sino que estableció dos nuevos récords mundiales (no oficiales) sin haber disparado un solo tiro en un polígono en los seis meses previos a las pruebas.

Esto demuestra que los entrenamientos con imágenes mentales convierten a las visualizaciones en “trucos conceptuales técnicos y tácticos” que para el cerebro se muestran como reales.

Podemos concluir, analizando las palabras del maestro Yoda, que no sólo basta ver para creer sino que también, primero hay que creer en lo que se ve para potenciar toda la energía que ponemos en cada entrenamiento y en cada competencia.

Fuente: Ricardo Río – Club de tiro olímpico El Quijote de Alcalá, España.